Welcome to Puerto Pollo


- ¿Cuantos robles roerí­a un roedor, si los roedores royesen robles?

- Un roedor no roerí­a robles, ya que los roedores no roen robles.

- Pero si un roedor pudiera roer y royera alguna cantidad de robles, ¿cuantos robles roerí­a un roedor?

- Aunque un roedor pudiera roer robles, y aunque un roedor royera robles, ¿debe un roedor roer robles?

- Un roedor deberí­a roer si un roedor pudiera roer robles, siempre que el roedor royera robles.

- Oh, cállate.

Name: Anna
Location:Barcelona, Spain
Sobre mí­:Tengo 19 años, estudio Ingenierí­a en Informática en Barcelona (UPC)
Sobre el blog:Benvingut a Puerto Pollo! En este puerto encontrarás fotografí­as,
dibujos, relatos y frikadas varias sobre anime/manga, videojuegos, etc.

dimarts, juliol 25, 2006

Calor, mucho calor

El calor evita que pueda pensar en otra cosa que no sea en él. Espalda abrasada y enrojecida, cuerpo empapado en sudor las 24 horas del dia, ropa pegada a la piel (si es que aguantas con más de dos prendas encima), sed y asfixiante agobio son cosas que muchos padecemos por estas fechas. En las noticias no dan respiro alguno y comentan día a día el calor de X ciudad y aderezan la "noticia" (por que ya me dirás qué noticia tiene que en verano haga calor...) con imágenes de gente bañándose en fuentes o en playas, terrazas atestadas de cerveza y críos con sus helados.

Es en esos momentos cuando me doy cuenta de lo agustito que estoy mirando las noticias estirada en el sofá, con el aire acondicionado encendido, comiéndome un helado de stracciatela y estando abrazada a mi novio :P


Eso sí, prefiero ésto al frío del invierno. ¿Que placer encuentra la gente al frío? Kilos y kilos de ropa para que en cualquier momento sople un húmedo y helado viento que se te cala hasta en los huesos. Mocos por doquier, estornudos, labios resquebrajados, manos agarrotadas, prendas y más prendas cubriendo el cuerpo... sí, definitivamente prefiero el verano.

dissabte, juliol 08, 2006

Viejos tiempos dorados

Mezcla de escalofrío, soledad, tranquilidad y a la vez inquietud es lo que recorre por mi cuerpo al ver estas fotografías. Son pueblos abandonados hace décadas a la adversidad de la naturaleza. La madera ennegrecida y crepitante da buena fe del paso del tiempo. A pesar de la extraña sensación que me inspiran estos pueblos, al verlos me entran unas ganas irrefrenables de hacer maletas y largarme ahí para verlos con mis propios ojos, por rodearme de esa soledad.
Me encanta esa unión entre algo antiguamente humano y la naturaleza que poco a poco ha ido apoderándose de lo civilizado, adueñándose de lo que antaño construyó el hombre precisamente para alejarse de ella.
Me inquieta pensar en las vidas que se habrán sacrificado por levantar todo aquello ahora abandonado, pensar en los viejos y sin duda prósperos años que esos sitios debieron tener y que en ocasiones tan fugaces fueron.


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