¡¿Pero esto qué es?!
Luego me dejaron el Final Fantasy VIII (que ahora tengo en original) y también me encantó. Sobretodo hay que reconocer que su banda sonora es brutalmente buena, una joya, y es que en general esta saga se caracteriza por tener unas bandas sonoras envidiables. También tenia algún personaje moñas, pero con un poco de fuerza bruta la balanza se equilibra. También tengo que volver a jugarlo, a ver si esta vez me atrevo a enfrentarme a los entes Omega y Artema.
En el salón del cómic (o del manga, no recuerdo bien) encontré el Final Fantasy VII y me lo compré. Me gustó bastante, aunque la historia no me terminó de llegar (no me mateis).
Poco tiempo después Rox me prestó el Final Fantasy IX. De momento es el que más me ha gustado: gráficos buenos para su consola (Playstation one), buena música, historia típica de un Final Fantasy (romance + desastres + melancolia), buenos personajes,... aunque creo que es el juego que menos se puede exprimir de todos los anteriores citados, ya que no vi que hubiera muchos jefes opcionales: Hades, Ozma y...y... qué memoria tengo!
El mensaje de hoy lo ocupa el Final Fantasy que estoy jugando actualmente: Final Fantasy X-2. Mmmmm ¿cómo puedo definirlo? Bochornoso. Empiezas el juego ¿disfrutando? de un concierto de música pop con chica en minifalda, para luego empezar a luchar con dos guerreras y una chica bailando (muahaha). Sí sí, sus ataques son canciones al ritmo de sus caderas. Ante tus ojos se desarrolla un juego que te lleva de una vergüenza ajena a otra, una cadena de misiones e historietas que intentan continuar de manera simplona e infantil la situación de su antecesor (FFX). La melancolía y opresión características de otros juegos de la saga se va al traste de manera aplastante: en los otros juegos la historia gira entorno a guerras, postguerras y situaciones en general duras para los mundos que albergan tal juego. Los personajes intentan sobrevivir en ello y, como todo final feliz, solucionándolo de mejor o peor manera. En cambio, en Final Fantasy X-2 la mejor solución que a la protagonista se le ocurre es... BAILAR Y CANTAR!! ¿Pero qué coj...? Si no fuera por los jefes e historias opcionales que hay en este juego, al igual que todos sus antecesores, éste sería una auténtica chapuza. La música no llega a ser excelente pero cumple su cometido en varias zonas, en otras sí llega a ser sublime. El sistema de juego es original y funciona bastante bien si obvias las vestisferas más horteras (aclaro: cada personaje tiene una losa y en ella una serie de posibles vestisferas, es decir, una serie de trajes con características de combate, defensa y habilidades únicas), pero la baza de la historia le jode la nota a base de bien. En un juego no todo son gráficos ni música ni diseño, no, lo más importante es la historia. Los gráficos pueden ser una mierda pero el juego ser un juegazo de mil pares. Aquí no. La historia se derrumba por todas partes. Situaciones y personajes sacados de la mente de alguna cría de 12 años con ligues y amoríos, enfados tontos y moñerías del estilo se repiten una y otra vez hasta dejarte en estado de shock.
Hay que decir que el juego se ve claramente diseñado a un público específico: femenino y japonés. El aire pop lo embriaga todo, así como los tangas, las minifaldas y los meneos de cadera. Puede parecer simplista esta manera de resumir el juego, pero tras pasármelo dos veces sigo sin encontrarle más sentido. Si he podido jugarlo dos veces es porque, tras jugar unas 20 horas y llegar al último capítulo del juego, es cuando este Final Fantasy empieza a merecer su nombre. Las luchas se endurecen, aparecen las misiones opcionales (como luchar contra los jefes cuya VIT se cuenta de centenas en centenas de miles) y la historia empieza a sudar de tanta moñeria pre-adolescente para ir a lo que hay que ir: a luchar cueste lo que cueste.
Para terminar, las vestisferas que más me han impactado.

Name: Anna


